viernes, 1 de enero de 2016

¿Controqué?

 
Contrónimo.
He aquí una palabra audaz, decidida, enérgica. Una palabra muy apropiada para empezar el año.
Pero ¿qué son los contrónimos? Pues, por decirlo de una manera sencilla, son  palabras indecisas, incoherentes, que se llevan la contraria a sí mismas. Palabras a las que se podría aplicar aquello de “donde dije digo, digo diego”.
Porque, en efecto, un contrónimo es un término que significa una cosa y su opuesta, según le parezca. Es decir, que es antónimo de sí mismo. De hecho también se denominan  autoantónimos, aunque hace falta practicar un poco antes de llamarlos así en público.
En resumidas cuentas, los contrónimos son palabras con doble personalidad.

Y no crean ustedes que son raros ni infrecuentes los contrónimos. Son palabras que usamos todos los días -o casi todos- aunque no nos damos cuenta de su carácter caprichoso y veleta.
Pensemos en unas cuantas palabras y en sus opuestos. Por ejemplo: lo contrario de comprar, vender; lo contrario de dar, recibir; lo contrario de ganar, perder; lo contrario de alquilar… alquilar.
En efecto, la palabra alquilar es un contrónimo, porque significa tanto “comprar el uso de algo” como “vender el uso de algo”. Por lo tanto, “Ya he alquilado el piso” puede significar tanto que soy el dueño del piso como que soy el inquilino (que no el alquilino, como dijo aquél).
 
Y lo mismo ocurre con arrendar y con prestar.
Decimos “Tengo un libro prestado” y puede significar que alguien me lo ha prestado a mí o lo contrario, que yo se lo he prestado a alguien. Es decir, que en este caso concreto prestar significa tanto “perder un libro para siempre” como “quedarse con un libro para siempre”.
 
Hay dos terminos contrónimos en particular que a mí personalmente me confundieron mucho durante mucho tiempo. Uno de ellos es sancionar, que yo siempre entendí como “aplicar un castigo”, hasta que descubrí que las leyes y las normas se sancionan pero con el sentido contrario. Es decir, que sancionar una norma no significa castigarla sino autorizarla o aprobarla.
Y el otro es uno que me desconcertó en mi infancia –y me sigue desconcertando hoy día, pero ahora disimulo-: el verbo “ponerse” cuando se aplica al sol. “El sol sale por el este y se pone por el oeste”, nos decían. Y la confusión era tremenda porque en este caso “ponerse” significa en realidad “quitarse”.
 
Hay dos contrónimos que son especialmente curiosos, porque uno de sus significados es de uso común mientras que el otro es bastante desconocido. Por eso es fácil que se interprete como error el uso de ese otro significado. Se trata de lívido, que significa originalmente “amoratado” pero también ha adquirido ya el significado de “pálido”;  y de nimio, que significa “sin importancia” y a la vez “excesivo, exagerado”. De los dos dimos más detalle aquí en su día.
 
Cuando supe de esta singularidad que tienen algunas palabras, comprendí varias cosas. En primer lugar comprendí que no es tan descabellado decir que algo es mortal o de miedo cuando en realidad no se trata de algo funesto o peligroso sino de algo muy bueno.
Y también comprendí por qué en ocasiones utilizamos el verbo acabar con el sentido de empezar. Así decimos, por ejemplo: “Paquito y Piluca han acabado saliendo juntos”, cuando lo que ocurre es que han empezado a salir juntos. Por eso conviene aclarar la situación si alguien nos dice “Me gustaría acabar contigo”.
 
Pero, sobre todo, gracias a este concepto de la contronimia, comprendí que todo es contradictorio en sí mismo; que el ser humano y todo su universo es en esencia paradójico; y que el lenguaje y las palabras, que tan ilógicos pueden parecernos a veces, son el más lógico y coherente reflejo de ese carácter insensato que nos identifica.
 
 
Puesta de sol ferroviaria (E. Hopper, 1929)




16 comentarios:

Holden dijo...

Muy buena esta explicación :) Yo siempre uso expresiones como 'la hamburguesa de la muerte' (p.e.) para referirme a algo supremo, superior. Nada funesto. Ahora se que soy un gran usuario de los contrónimos, pero no tan sólo por el ejemplo anteriormente puesto. ¡Muy fan de empezar el año nuevo aprendiendo algo!

:)

Conxita Casamitjana dijo...

Muy interesante Ángeles, desconocía totalmente que estas palabras se llamaban contrónimos, pero me ha quedado muy clarito.,
Me ha sorprendido el de sancionar porque yo lo tenía entendido solo como castigo, y el de lívido que desconocía que también es amoratado, ya que lo acostumbro a utilizar como pálido.
Muy interesante y tienes mucha razón que el lenguaje, a veces es igual que las personas...
Feliz año nuevo

Sara dijo...

Pues sí, realmente ha merecido la pena esperar...

Alucinante lo de los contrónimos (que yo ni conocía), pero más alucinante tu visión de "prestar": "perder un libro para siempre" o "quedarse con un libro para siempre". Ja, ja, amiga mía, intuyo que te han lastimado en el terreno libresco-sentimental, y que ya no te fías ni de tu sombra.

Me ha encantado la entrada. Un magnífico entremés para empezar el año con algo interesante que llevarse a la boca.

Besos mil. Feliz 2016.

Anónimo dijo...

Meá dejado patidifuso la primera lectura del año nuevo o, desde el punto de vista político, nuevo engaño.

*Pues si yo lo coloco, ella lo quita Así me lo contaba mi gran tío fallecido el breve año pasado, pues éste es bisiesto y más largo.
¿Por qué digo esto? Pues porque para cobrar la nómina de febrero trabajaremos un día más de balde.

¿Es o no es un condrónimo este mes y año?
¿Es o no una contradicción que se nos lleven un día por la cara?

Esto sí es un contrónimo y un astrónimo (por ser la Tierra quien marca esa diferencia); un rastrónimo también.

En esencia, leerte a primeros supone comenzar llenando las celdas cibernéticas que me alimentan y así obtener una nueva óptica de todo y de nada. Es decir, esta noche me acostaré sabiendo que tengo un lado contrónimo y me levantaré del orto lado que es el mismo...dijo el sol al ponerse.
Y es que mepones le dijo la luna)))

Son la cara la cruz de toda moneda y esa misma cruz que los creyentes llevan encima que tanto claman al cielo moralidad, perdón, misericordia y tantas otras cosas (hipócritas todas ellas) y luego llegan a las armas, a la primera de cambio para defenderlas. Son la antítesis de los laicos y las laicas (no confundir con la perra). Porque Laica que mucho laika poco mordedora.

Conclusión inolítica o epílogo peripléjico:
Espiro: Contra el vicio de pedir está la virtud de no dar y de paso me doy el piro

*léase corrido o como deséese.

Saludos a todos
WendiCarlos, AA

guille dijo...

Es cierto que a veces sabemos sin saber.

He usado esas palabras -bueno, muchas de ellas- en ambos sentidos.

Lo de prestar y los libros ¿es un lapsus o tu experiencia personal?
Fijatetu si soy confiado que te presto un libro en cuanto quieras.

Eso si el nombre es de los de memorizar y no repetir.

Me encantan estas tus entradas en las que juegas con el significado de las palabras. Ya he alquilado butaca para leer...

...aquí, allí o donde se tercie.

Anónimo dijo...

¿Y quién fue el que dijo "alquilino"? ¿quién? ja,ja!
También a mí me ha llamado la atención tu definición particular de "prestar". No está mal eso de elaborarse un diccionario según la experiencia de cada cual. Lo que pasa que no se llegaría a consenso. Bueno, concrétamente en "prestar", creo que sí.
Pues "ponerse" el sol, mira, no lo encuentro muy descabellado yo; efectivamente se quita del cielo pero sale y se "pone", se coloca o se alberga entre los montes. A mí me gusta la expresión y me parece poética incluso. Y el cuadro de Hooper también, mucho.
Me acordaba de "lívido" porque me sorprendió mucho cuando lo contaste pero nimio, para mí, había vuelto a ser sólo algo así...pequeñín. Es sorprendente cómo varió. Supongo que la gente empezaría a emplearlo de forma irónica y ¡hala! llegó un día en que se olvidaron de lo que verdaderamente significaba.¡Como para tomarse a guasa cualquier cosa!
Sí, ¿verdad? el lenguaje es tan contradictorio como nosotros. El que habla poco debe ser de las personas más consecuentes con sus ideas iniciales. Por eso los políticos no paran de darle a la lengua.
carlos

Marisa C. dijo...

Me quedo con tu último párrafo; has resumido como nadie (o como solo tú sabes hacerlo) todo lo que refleja el lenguaje de nuestro propio pensamiento. Feliz año nuevo, Ángeles; sigue deleitándonos con tus geniales entradas. Abrazos.

Ángeles dijo...

Muchas gracias, Holden.
¡Es verdad, me acuerdo de tu famoso vaso de la muerte! :D
A partir de ahora, cuando encontremos un contrónimo bonito, podríamos decir: “el contrónimo de la muerte”. Sería rizar el rizo de la contronimia :p


Hola, Conxita, encantada de verte por aquí, y me alegro mucho de que te haya parecido interesante.
Gracias y feliz año para ti también.


Pues sí, Sara, si que me han lastimado más de una vez, pero desde que decidí no volver a prestar libros, salvo a personas de probado respeto por la propiedad ajena, ya no he vuelto a sufrir por ello, je,je.
Muchas gracias por tu valoración, ya sabes cuán feliz me hace que os guste lo que encontrais por aquí.


Gracias, WendiCarlos. Supongo… :D


Guille, lo de "prestar" y los libros deriva en efecto de experiencias personales, pero estoy segura de que no soy la única que ha tenido esas experiencias. Por desgracia, muchos de quienes piden libros prestados son olvidadizos y distraídos.
Y ya que has alquilado butaca, te dejo esto por si te apetece leer otra cosilla sobre el asunto.

Muchas gracias por el ofrecimiento, y ten por seguro que si me prestas un libro lo trataré con el respeto que merecen el libro y su dueño, y no olvidaré que tengo que devolverlo. Sobre todo si fueran los cuentos de Salinger ;)
Gracias!


Carlos, fue un conocido de mi padre el que dijo que no sé qué cosa “la pagan los propietarios, no los alquilinos”, je,je.

Ah, yo no digo que la expresión “ponerse el sol” carezca de poesía, sobre todo después de como lo has expresado tú. Es sólo un poco… pues eso, contrónima :D
Saluditos.


Muchas gracias, Marisa :)
Feliz años para ti también, y sigue deleitándonos con tus interesantes comentarios ;)
Abrazos.

MJ dijo...

Muy interesante la primera entrada del año :-) Conocía estas palabras, pero no sabía como se llamaban. "Sancionar" y "acabar" eran las que tenía más claritas, el resto, en su mayoría, no me había parado a pensarlas.
Gracias por compartir con nosotros estas cuestiones lingüisticas tan curiosas y tan interesantes. Siempre se aprende contigo :-)

Ángeles dijo...

Gracias, MJ, me alegro mucho de que te haya gustado :)

JuanRa Diablo dijo...

¡Recontras! (¿Existe esta expresión o me la acabo de inventar?)

Lo de ponerse el sol siempre me ha llamado la atención. A estas alturas nos hemos acostumbrado al contrónimo, pero si el sol se pone es que está ahi, no que se quita. Menos mal que solo lo aplicamos al sol, porque se me ocurre una situación cómica:
- ¿Puedo entrar?
- ¡Tengo la bata puesta!
Y entró y la econtró desnuda.
- ¿¡Qué haces!? ¿¡No te he dicho que me la he quitado!?

Hay un contrónimo yeclano al que jamás he encontrado una explicación: el verbo posar/posarse. Además de "poner suavemente" o "descansar, asentarse o reposar", como dice el diccionario, es todo lo contrario pues en Yecla posarse es levantarse.

¡Pósate! es ¡Ponte de pie!
Llevar los pelos posados es llevarlos de punta.
Si alguien o algo se cae al suelo pides ayuda para posarlo.
¿¿¿???

Otro contrónimo que se me ocurre es el de la palabra "menudo" En expresiones como "¡Menudo castillo!" , "¡Menudo elefante!", "¡Menudo problema!" significa todo lo contrario a pequeño.

Está claro que los contrónimos tienen su puntito de guasa y maldad, igual que tú:

prestar significa tanto “perder un libro para siempre” como “quedarse con un libro para siempre” xD

Ángeles dijo...

JuanRa, con "menudo" también se podría rizar el rizo diciendo "¡menudo contrónimo!".

Así que "su puntito de guasa y maldad como yo", ¿eh? Pues ya sabes que si te caes no te ayudo a posarte, ea ;)

Sara dijo...

¡¡¡Ahora sí que toca otra entrada!!! ¿Verdad, Guille?

guille dijo...

Sara, hace ya una eternidad que toca una.

Pero "la Ángeles" es una perfeccionista y anda eligiendo palabra a palabra.

Por cierto, y a ti ¿por donde se te entra?

(Uynsssss, que bruto ha quedado).

loquemeahorro dijo...

En informática hay mucho (falso) contrónimo, me temo que productos de "false friends" como la copa de un pino.

Por ejemplo: "Internet Explorer es un navegador propietario de Microsoft" ¿Y no será Microsoft la empresa propietaria del navegador más lento de la galaxia?

Uno muy clásico, o más bien pasado de moda es "huésped" que ahora ya solo se utiliza como "invitado o persona alojada", pero que en el teatro clásico se utiliza como sinónimo de anfitrión o similar.

De hecho todavía no sé quién era "El huésped del sevillano".

Ángeles dijo...

Loque, me alegra mucho verte por aquí de nuevo :)

Es verdad, internet es un campo de minas en cuanto a frases y palabras traducidas de tan mala manera que acaban significando lo contrario o algo totalmente distinto de lo que significan en realidad.

Y "huésped", en efecto, es un contrónimo en toda regla, ya que significa tanto "el que acoge" como "el que es acogido". Vete tú a saber si el sevillano era el dueño de la casa o el invitado.
Estos contrónimos... :D