jueves, 29 de septiembre de 2016

El juego de la abadesa. Conclusión


Llegamos al final de nuestro juego-experimento lingüístico. Ya solo queda que les muestre el texto que elaboré originalmente, en el que incorporé las palabras que inventamos.

Pero quisiera también comentar algunos aspectos del asunto  que me parecen interesantes.
Como dijimos, se trataba de ver las semejanzas y diferencias que se producirían entre las versiones escritas por ustedes y ese texto de partida. Es decir, ver qué significados o interpretaciones daban ustedes a las palabras inventadas, y ver cuánto coincidían con los significados que les di yo.

Y como cabía esperar, las versiones que han hecho ustedes del texto se asemejan mucho, lo cual demuestra que el contexto, como es sabido, es fundamental para la interpretación de las palabras.
Sin embargo, aunque el sentido general de casi todos los textos sea el mismo; aunque la escena descrita sea prácticamente la misma en casi todas las versiones, resulta interesante observar algunos casos concretos.

Por ejemplo, la palabra alonias, que en el texto original se refiere a las cortinas, ha recibido también el significado de hojas, mariposas y pajaritos.
Más dispares aún son los significados atribuidos a velverio, que yo utilicé para nombrar el cielo y que ustedes han interpretado como espacio, sol, jardín, horizonte, jazmín y velamen.
Y algo parecido ocurre con ledomé. A mí me pareció que sólo cabría interpretar esta palabra como libro, pero ustedes, claro, la han imaginado también como cabeza, diario, cuaderno, portátil y conciencia.  
Quizás ospanzo, farfundio y entrequedente sean las palabras que más variedad de significados han recibido, pero siempre dentro de un mismo campo semántico. Nuevamente,  el contexto manda.

Pero ya sabemos que no se trataba de “acertar” qué significados di yo a las palabras inventadas, sino de ver cuántos posibles sentidos podían tener, guardando, claro está, una lógica determinada. Así que también era importante que los textos,  las versiones escritas por ustedes, tuvieran coherencia; es decir, que los significados dados a cada palabra guardasen una relación lógica entre sí y diesen como resultado una escena congruente.

Y precisamente con respecto a la coherencia,  merece una mención especial la segunda versión elaborada por *entangled*, que dando a las palabras significados inesperados pero coherentes entre sí y con el desarrollo de la narración, ha transformado el texto magistralmente, convirtiéndolo en una auténtica danse macabre digna de un poeta medieval.

También Holden, tomándose más libertades, ha ideado un contexto totalmente distinto al original, un mundo algo alucinógeno pero regido igualmente por la coherencia interna.

Por último, este juego, que me parece más interesante cuanto más lo analizo, nos lleva a pensar en otra importante cuestión, como es la arbitrariedad del lenguaje. Es decir, que entre una palabra y su significado no hay una conexión natural, sino que esa conexión está establecida por convención. Y lo que hemos hecho nosotros es eso exactamente: establecer convenciones, acuerdos, por los cuales a partir de ahora podríamos decir  nuar en vez de luz,  farfundio en vez de suelo, o  glisenfauto en vez de perro, y nos entenderíamos perfectamente.

Les dejo aquí el texto original para que, si lo desean, puedan compararlo con las versiones escritas por ustedes:

"Una mañana

Las alonias/cortinas  amarillas bailan despacio delante del limalante/balcón abierto. La nuar/luz de la mañana se filtra por ellas de manera  que más que amarillas parecen doradas.
La brisa, lenta y milani/fresca, hace que se ricen, se ondulen y se levanten un poco, como tímidos fantasmas que quisieran entrar en mi habitación.

De vez en cuando las alonias/cortinas se separan del limalante/balcón lo suficiente como para que yo pueda ver, desde la cama, el velverio/cielo ospanzo/azul y luminoso, y la mensabida/barandilla del limalante/balcón. Y las tolicuapas/macetas que colgué ahí hace menos de un fixp/mes ahora tienen virallamas/flores amarillas y blancas. Y las virallamas/flores, el limalante/balcón, el velverio/cielo y las alonias/cortinas me parecen la vida misma. El color, el movimiento y la nuar/luz me parecen seres vivos y la brisa su respiración.

Sin levantarme puedo saber lo que ocurre ñon/abajo, en la pasator/calle.
Unos  orenes/niños  bertillos/pequeños  juegan con un fufito/balón. Otros, mayores, se deslizan y hacen cabriolas con sus grosmios/patines, que apasconan/resuenan en el farfundio/asfalto con alzamando/estruendo entrequedente/crepitante.

También escucho el negro orzaludo/graznido de las gaviotas y el blanco gorjeo de las areupimas/golondrinas.
Y una malia/mujer se ríe, y quizás a su lado va un hombre satisfecho por esa risa.
Un glisenfauto/perro espudia/ladra a lo lejos, y un sagéter/coche pasa despacio. Las alopamas/campanas de la hildeñada/iglesia  dan la hora, y el glisenfauto/perro vuelve a espudiar/ladrar.

Mi ledomé/libro, con las palabras por ahora calladas, reposa sobre las alaisas/sábanas.
Todo parece tranquilo en esta mañana amarilla de domingo."


***

Muchísimas gracias a todos por participar en este experimento léxico con tanta agudeza y simpatía. Y gracias también a  aquellos que, por el motivo que sea, no han podido deleitarnos con sus versiones. La intención también cuenta. 



domingo, 18 de septiembre de 2016

El juego de la abadesa. Segunda parte


En la entrada anterior, como recordarán ustedes,  planteamos un divertimento lingüístico basado en la lingua ignota creada por Hildegarde von Bingen en el siglo XII.
El juego consistía en que ustedes inventasen una o dos palabras cada uno, a las que yo atribuiría un significado determinado. Después elaboraría un texto en español en el que integraría esas palabras inventadas, en sustitución de otras tantas de nuestro idioma.

old manuscriptTodos ustedes han colaborado con dos palabras, de manera que, para mi satisfacción, me he encontrado con un vocabulario ignoto considerable. Además, no he podido resistir la tentación de inventar  un par de palabras yo también.
Y esto, el disponer de tanto vocabulario, me daba dos posibilidades: o hacer un texto breve en el que las palabras inventadas tuviesen mucha presencia, o uno largo en el que esas palabras estuviesen más repartidas y en un contexto más amplio, que daría más pistas para su interpretación.
No hace falta decir que la primera opción me ha parecido mucho más interesante y divertida.

También me resulta muy interesante observar las diferentes “personalidades” que tienen las palabras que han creado ustedes. Las hay que suenan delicadas, como alaisa, velverio o nuar; las hay que resultan divertidas o cómicas, como fufito, ñon o farfundio; otras suenan contundentes y decididas: entrequedente, orzaludo, glisenfauto… Incluso hay una que es claramente extraterrestre: fixp.

Por eso el texto que he elaborado ha adquirido, por fuerza,  esos matices tan diferentes, lo que le da, creo yo, una musicalidad extraña y atrayente.

Como verán enseguida, a la mayoría de las palabras que hemos inventado les he dado valor de sustantivo, de nombre común; pero hay también algunos verbos y adjetivos. Para los cambios de género y número y  la conjugación de los verbos he aplicado las reglas gramaticales del español, como Hildegarda aplicaba las del latín a sus palabras ignotas.

Una vez tengamos las versiones que ustedes elaboren, publicaré una nueva entrada con el texto original, para que puedan ustedes mismos comprobar las diferencias y similitudes entre éste y sus propuestas, y cuánto se parecen o se diferencian sus propuestas entre sí.

Ésta es la lista de participantes con las palabras que ha inventado cada uno (entre paréntesis, en su caso, la categoría gramatical señalada por el participante):

Sara: ledomé, sagéter                                                        Soros:  ñon, fixp
Guille: virallama, nuar                                                      Marisa: mensabida, alzamando
Macondo: orene, alopama                                               MJ: hildeñada, pasator
*entangled*: limalante, espudiar (sust. y verbo)       Holden: fufito, orzaludo    
JuanRa: velverio, tolicuapas                                           Rick: grosmio, farfundio  
Conxita: alaisa, milani                                                Manuela:entrequedente, apasconar (adj. 
Anónimo: bertillo, ospanzo (adjetivos)                   y verbo) 
Carlos: areupima, glisenfauto                                   Ángeles: alonia, malia                                                                                                           
Y éste es el texto:
           
"Una mañana

Las alonias amarillas bailan despacio delante del limalante abierto. La nuar de la mañana se filtra por ellas de manera  que más que amarillas parecen doradas.
La brisa, lenta y milani, hace que se ricen, se ondulen y se levanten un poco, como tímidos fantasmas que quisieran entrar en mi habitación.

De vez en cuando las alonias se separan del limalante lo suficiente como para que yo pueda ver, desde la cama, el velverio ospanzo y luminoso, y la mensabida del limalante. Y las tolicuapas que colgué ahí hace menos de un fixp ahora tienen virallamas amarillas y blancas. Y las virallamas, el limalante, el velverio y las alonias me parecen la vida misma. El color, el movimiento y la nuar me parecen seres vivos y la brisa su respiración.

Sin levantarme puedo saber lo que ocurre ñon, en la pasator.
Unos  orenes  bertillos  juegan con un fufito. Otros, mayores, se deslizan y hacen cabriolas con sus grosmios, que apasconan en el farfundio con alzamando entrequedente.

También escucho el negro orzaludo de las gaviotas y el blanco gorjeo de las areupimas.
Y una malia se ríe, y quizás a su lado va un hombre satisfecho por esa risa. 
Un glisenfauto espudia a lo lejos, y un sagéter pasa despacio. Las alopamas de la hildeñada  dan la hora, y el glisenfauto vuelve a espudiar.

Mi ledomé, con las palabras por ahora calladas, reposa sobre las alaisas.
Todo parece tranquilo en esta mañana amarilla de domingo." 

***

Ahora pasen, si son tan amables, al saloncito de los comentarios para dejar su traducción del texto y todo lo que deseen comentar.
Espero que lo pasen ustedes tan bien como lo he pasado yo jugando con sus palabras.
Muchas gracias. 


Leonardo Da Vinci manuscript



jueves, 8 de septiembre de 2016

El juego de la abadesa


Si empezara esta entrada diciendo que en el siglo XII vivió en Alemania una mujer extraordinaria, una monja, que fue poeta, científica, compositora y consejera de papas y emperadores, no me daría tiempo a añadir nada más, pues en seguida dirían ustedes: “Claro, Hildegarde von Bingen”. 
Y en efecto, a ella me refiero.

Hace poco leí un artículo sobre las llamadas conlangs (constructed languages), es decir, las lenguas inventadas, los idiomas creados de manera artificial.
Los ejemplos más populares de idiomas artificiales son probablemente el esperanto y las lenguas que creó Tolkien para El señor de los anillos; y más recientemente, las creadas para la serie Juego de Tronos
Pero  hay en la historia más ejemplos, y se cree que el más antiguo es la Lingua ignota, que es el vocabulario que inventó nuestra sabia medieval, Hildegarda de Bingen, y que utilizaba para poner letra a los himnos que componía. 

Hildegard von BingenDe la Lingua ignota se conocen unas mil palabras, pero de lo escrito por la abadesa utilizando este vocabulario sólo se conserva un breve texto de pocas líneas. Este texto está escrito en latín y en él se intercalan cinco palabras “ignotas”. De esas cinco palabras sólo se conoce el significado de una (loifol, pueblo). Las otras cuatro no están incluidas en ese glosario de mil palabras, por lo que su significado es verdaderamente ignoto.

Diversos estudiosos y expertos de diferentes épocas, como Wilhelm Grimm, han propuesto significados para esas cuatro palabras misteriosas, basándose en el escaso contexto –y en su imaginación, supongo yo-. Pero no dejan de ser sugerencias y especulaciones, y lo cierto es que no podemos saber con certeza qué significados les dio Hildegarda a esas palabras.
El texto que se conserva, traducido del latín* y con las cinco palabras en lingua ignota, queda así:

Oh, orzchis iglesia, ceñida con las armas divinas y adornada con jacinto, eres la caldemia de las heridas del loifol, y la ciudad de las ciencias. Oh, oh, tú eres la crizanta en altos sones, y la chorzta joya.

A mí me parece que el texto tiene un misterio que va más allá del hecho de que no conozcamos el significado de esas cuatro palabras. Es el enigma de su forma y su sonido, de cómo suenan ahora y de cómo sonarían cuando las pronunciaba Hildegarda;  y es el misterio que produce el pensar en ella, inventando palabras, creando un lenguaje secreto, por alguna razón ignota o porque sí, por un puro e irrefrenable afán creador.
Y es el misterio del lenguaje mismo, de su íntima conexión no sólo con la mente sino con el espíritu, con la esencia del ser humano.

Pero todo esto que antecede no es más que el preámbulo para presentarles un juego que quiero proponerles, y que consiste ni más ni menos que en hacer lo mismo que la abadesa Hildegarda: crear nuestra propia lingua ignota -en proporciones reducidas, claro está- y utilizarla en un texto.

Así pues, si quieren jugar, les propongo que cada uno de ustedes invente una o dos palabras, y que me las hagan llegar o bien dejándolas  en un comentario o bien enviándomelas a mi correo electrónico.
Yo le atribuiré un significado concreto a cada una y escribiré un texto en el que irán intercaladas.
Después publicaré una entrada con ese texto para que ustedes intenten deducir -guiándose por el contexto o por su imaginación- el significado que les he atribuido.

A mí me parece que será muy interesante ver las coincidencias y las diferencias que puedan darse en sus interpretaciones o traducciones de las palabras. Por no hablar de lo mágico, sugerente y evocador que puede resultar el texto con esas  palabras ignotas creadas por ustedes.

Espero que les parezca atractiva la idea y que, una vez más, me hagan el honor de jugar conmigo.
Muchas gracias.


Sainte Chapelle, París