viernes, 25 de noviembre de 2011

Parejas complejas 5

Hace ya  tiempo que no hablamos aquí sobre esas palabras que resultan tramposillas y traidoras, que hacen dueto con otras a las que se parecen un montón, y que a la primera de cambio y a poco que nos descuidemos, nos hacen confundirnos y decir digo donde debimos decir Diego. O al revés.

Es lo que venimos llamando parejas complejas, y es lo que le pasó hace poco a una señora  que departía con otra sobre la duquesa de Alba.
Comentaba la una que la aristocrática dama “tiene la cara muy rara”, y exclamaba la otra :
-¡Claro, eso es porque le hacen el botulismo!

 Sin duda se confundía la señora, y decía botulismo donde debía decir bótox.

-botulismo: Enfermedad producida por los alimentos envasados en malas condiciones.
-bótox: toxina que se inyectan los famosos en el rostro para dejar de parecerse a sí mismos.

Las personas suelen acordarse de su primera comunión, de su primer beso, de su primer libro… Yo me acuerdo de mi primera pareja compleja, que fue la que me hizo tomar conciencia de ese carácter caprichoso y juguetón que a veces muestra el lenguaje.
Esa mi primera pareja compleja era la formada por temeroso y temerario.

Ocurrió que, siendo yo una niña pequeña y un poquito marisabidilla, quise impresionar a mis mayores utilizando temerario en una frase.
Era una palabra que había escuchado por ahí y que di por hecho significaba lo mismo que temeroso.
Craso error el mío, por supuesto. Pero la ignorancia es atrevida y la inconsciencia aún más, así que un día, aprovechando una película en la que aparecía un personaje cobardica, dije yo muy ufana:
-Oh, qué tío más temerario.

Pero me duró poco la satisfacción, pues me quedé cabizbaja y cariacontecida cuando mi hermano, que me superaba ampliamente en sabihondez, me miró con benevolencia y me dijo:
-No te confundas. Un temerario es uno que hace cosas peligrosas sin darse cuenta del peligro.
Y me puso un par de ejemplos para que me quedara clarita la cosa.


Y encima el diccionario estaba de su parte:

temeroso: medroso, irresoluto. Que recela un daño.
temerario: excesivamente imprudente arrostrando peligros.

Y como si de un bucle lingüístico se tratara, de un rizar el rizo, de un girar sobre sí mismo, vemos cada día que hay temerarios cuya imprudencia consiste precisamente en utilizar las palabras sin cautela, sin la precaución de asegurarse de su significado.
Caen así en las garras de las parejas complejas, quedando su discurso maltrecho y desacertado.

Es el triste caso de la presentadora de un concurso de televisión, en el que se le preguntaba a un concursante algo relacionado con el huracán Katrina. Al respecto, la presentadora añadía que el huracán dejó la zona “completamente desbastada”.
Confusión al canto, entre desbastar y devastar.

desbastar: Quitar las partes más bastas a algo que se haya de labrar.
devastar: Destruir un territorio, arrasando sus edificios y asolando sus campos.

Sí, nos pasa mucho eso,  que utilizamos palabras a lo loco, sin miramiento; que empleamos vocablos cuyo significado creemos conocer pero desconocemos, y cometemos tropelías léxicas sin piedad.

Y hablando de piedad, tengo un ejemplo ad hoc: un día impreciso, en un programa de televisión indefinido, un señor indeterminado, refiriéndose a una mujer que había cometido un terrible asesinato, decía:
-Espero que caiga sobre ella todo el peso de la ley, y de manera impía.

Me da la sensación de que tendría que haber dicho "de manera despiadada", pues del contexto se infiere que esperaba un duro castigo para la asesina. Y el término impío se refiere a la falta de piedad religiosa, a la persona o acción irreverente e irrespetuosa con lo sagrado:

impío: Falto de piedad, de religión, contrario u hostil a la religión.
despiadado: Inhumano, cruel, sin piedad.

Y así, sin piedad, es como se portan con nosotros esas palabras maliciosas y liantes, quizá en alguna clase de venganza subrepticia y solapada...

viernes, 4 de noviembre de 2011

Romance anónimo


Gracias a un recuerdo que me han traído de León, he conocido un poema de singular contenido.
Trátase de un romance anónimo del siglo XVII, titulado A la Virgen de los Buenos Libros, en el que la celestial figura es comparada con un libro.
El poema causome gran sorpresa por su peculiar hechura. Y como creo que los selectos lectores de este modesto blog son todos  amantes de los libros, me place compartir el dicho romance para deleite común, por si alguien no lo conociere y pudiere encontrar en él motivo de intelectual regocijo.
Quede, pues, aquí transcrito:

                       Todo el amparo, señora,                  y en blanco, pues por ti Dios
                       de mi libro en ti le libro,                  mis culpas pone en olvido;
                       pues eres libro en quien Dios         de palma, oh libro, tus hojas
                       enquadernó sus prodigios.              en tu concepción las miro,
                       Si al que es vida le ceñiste              allá en tu parto azucenas
                       en tu virgen pergamino,                  y en tu soledad cuchillos.
                       ya libro eres de la vida,                   Tu essención es privilegio,
                       vida has de ser de los libros.          Tu tassa, precio infinito,
                       El gran Autor con la pluma            general tu aprobación,
                       del espíritu divino                           gloria el fin, gracia el principio,
                       sobre tu papel intacto                     impresión estrellas, coma,
                       sacó su palabra en limpio               la luna; punto, el sol mismo,
                       sin copia, por ser tú sola;               rectas líneas, blanco margen,
                       sin tinta, por ser arminio;               luces letras, cielo estilo
                       sin original obscuro,                        y al fin concepción sin mácula
                       y sin borrador delito.                      es el título aplaudido
                       Libro eres de cuenta,                     de tu libro, porque es Dios
                       donde el más estrecho juizio         el concepto de tu libro.
                       siempre suma lo constante           Oh libro cerrado a culpas
                       pero nunca lo caído;                       y abierto a humanos gemidos;
                       libro de memoria, siempre            borre un rasgo de tus gracias
                       para hacerme beneficio,                las erratas de mis vicios.




Discúlpeseme la sinuosa apariencia, aunque es bien sabido que Blogger no mantiene los espacios que se establecen ni permite la escritura en columnas (o esta humilde copista no ha sabido encontrar el modo).